Aizita さんのプロフィール♥º*ºoºº''ººo.. _♥Aiza en...フォトブログリストその他 ![]() | ヘルプ |
|
12月28日 ¿Que pasa?No se que pasa... de repente unas cuantas lágrimas se me caen y algo me aprieta desde adentro, algo me confunde...
No dejo de pensar... y pensar... y p e n s a r.... son ideas recurrentes... son interrogantes ya conocidos... no mutan, ni sorprenden.... solo circulan sin dejarme un minuto consciente en paz.... Una y mil veces digo saber una meta... digo querer ser feliz... pero no se como se hace eso.... de a poco desarticulo mi cuerpo en interiores cambiantes.... siento sed... sed de respuesta... un remolino invade mi cerebro y creo que va a explotar... nada me conforma... nada termina de definirme... creo que no se quien soy y eso me angustia... En éstos días solo prefiero vivir en la calma de un mundo que invento y dentro del cual la regla es que no hay reglas.... me rodeo de intangibles... busco compañías aceptando mentiras piadosas y derramando cariño sin identidad... No se porqué sonreír.... pero tampoco se porqué llorar... nada de lo que estoy haciendo es lo que quiero y me pregunto ¿por qué tengo que hacerlo entonces?.... Dormir es escaparme de mi realidad.... pero si duermo demasiado también me resulta molesto.... Besar a un “príncipe de azúcar impalpable” me gusta.... me empalaga... pero me enoja de a ratos... provocando arranques de muda indecisión... me siento incapaz de pronunciar palabra... no hay estrategia.... ni estratega.... solo perfumes... solo luchas.... somos yo... y yo.... sin nadie... sin mas... y sin menos.... [no te quiero ni te odio... no te necesito.... pero quiero pensar que no puedo vivir sin ti.... no quiero verte todo el tiempo pero si no estás te extraño... no quiero saber de nadie pero sin embargo conduzco conversaciones que te descubren]... La soledad es un rincón de paz que después de un lapso no muy largo se vuelve tiranía... me ahoga y me asusta... Los seres humanos que me rodean son un círculo que no cierra... que no me cierra.... ** Mi gato se murió y lo extraño mucho... No le digo a nadie que lo quiero... (Solo a mi gata)... *** Quiero saber como se siente amar a un hijo... Dudo de mis dudas y de mis certezas... **** No me animo a morir... pero mucho menos a vivir... No soy fuerte.... Si regresas... me aferraré a tu alma y no volveré a huir
12月27日 A nuestra historia le pusieron música y la hicieron melodía...A veces pienso que ésta canción la escribieron para mi… es el tono de mi celular cada que él me marca, cuando él inicia sesión en el msn también tintinea; de solo escucharla, me siento como si estuviera hecha de polvitos efervescentes, y no puedo evitar llorar, porque es su canción, mi canción…nuestra historia (vista desde mi perspectiva) hecha melodía. TqMmMm!!**
12月26日 Nube, mi gatita...En casa tengo un gatito de nombre botitas, aquí... una gatita de nombre nube... entre más conozco a mi novio, más amo a mi gato.
"Un gato se convierte en compañero de tus horas de soledad, melancolía y pesar.
Permanece veladas enteras en tus rodillas, ronroneando satisfecho, feliz por hallarse contigo, y prescinde de la compañía de animales de su propia especie. Los gatos se complacen en el silencio, el orden y la quietud, y ningún lugar les conviene mejor que el escritorio de un hombre de letras. Es una labor muy difícil ganar el afecto de un gato; será tu amigo si siente que eres digno de su amistad, pero no tu esclavo." 12月25日 Casi soñé contigo...Arshicito… ¿Estás dormido? No, Aizita… Solo estoy durmiendo Arshicito... ¿qué sueñas? Sueño con una paz conquistada a través de la razón. Una paz meciéndose en el Silencio. Estoy segura de que en ese paisaje que sueñas hay Alondras. Es cierto, Aizita. Hay Alondras con plumaje azul. ¿Azul como el mar? Como el mar, como el cielo, como la amatista amando a la libertad. ¿Y qué más hay en tu sueño? Hay una especie de colina habitada por los duendes de la sonrisa. Y ¿Quiénes son los duendes de la sonrisa? No lo sé exactamente. Quizás sean solo poemas desprendidos de algún atardecer. ¡Cómo quisiera ser yo transfiguración de la Poesía! ¿Y quién te dice que no lo eres ya? No sé... A veces pienso que no soy de este mundo… ¿Por qué, Aizita? Porque me noto paloma en vez de halcón Posiblemente ¿Qué estás pensando, Arshicito?. No estoy pensando... sólo pienso... Entonces... ¿En qué lugar de tu paisaje ubicas mi existencia? En el punto equidistante entre la Palabra y su Eco. Espera, Arshicito... yo no soy Palabra, yo no soy Eco, yo sólo soy mujer. Por eso precisamente, Aizita... por eso... Arshicito... una mujer sólo es un ser humano... Una mujer también es, muchas veces, un ser divino. ¿Tú crees que yo puedo ser alguna vez divina? Aizita... muchas veces eres más que humana. Por eso en algunos momentos piensas que no eres de este mundo. ¡Cómo me gustaría ser sólo un manantial! ¿Un manantial? Sí. Un manantial de paz para tu Sueño. Aizita... ¿estás dormida? No, Arshicito… sólo estoy durmiendo...
12月20日 Ser poeta......sigo aquí...soñadora, terca, ilusa... buscando quién me quiera.... sé muy bien que donde esté se reirá y contará que hizo morir a un soñadora...
Poeta: ¿persona que escribe versos? ...eso dice un diccionario, definición insuficiente, escasa, defectuosa... ...ser poeta es personificar la soledad para sentirnos acompañados... ... Ser poeta es convertir cada lágrima en verso y estar obligados a creer que la tristeza es nuestro amor... ...ser poeta es creer que el dolor es un gran amigo que nos ayuda a inspirarnos... ..Ser poeta es intentar soñar en la constante pesadilla...
Ser poeta es ser capaz de atrapar el alma de las cosas y trasladarla al verso; intuir el espanto de lo efímero y lo eterno, conjugados en un mismo espacio material de realidad errante que se desdibuja ante nuestros ojos tomando miles de formas diferentes; reinventar, redescubrir, ser un vagabundo de la vida; sumergirse en recónditos abismos para volver sangrando versos, andar siempre en una búsqueda constante; saber que estamos condenados a la insatisfacción perpetua porque en ella está la esencia de nuestro existir; beber de la desesperación, meterse en las zonas oscuras más abyectas para buscar diminutos indicios de luz; tener un universo en nuestras manos y ser a la vez su centro. Ser poeta es morir con el desmayo de una hoja caída y revivir de felicidad con los brotes de la primavera sin que nada pueda evitarlo; es saber encontrar la conciencia escondida de las cosas en la levedad de las palabras; somos el canal por el que se expresa el Universo; somos los portadores de un soplo de aire fresco en medio del desierto; nos mimetizamos con el mundo para ser parte de él; somos mar, tierra, aire, fuego, tristeza, alegría, pasión, indolencia, amor, desamor, dolor, angustia, erotismo, deseo, desesperación... y a la vez, lo más terrible: no somos absolutamente nada. Poeta se nace se lleva adentro Ser poeta no es trabajo sencillo no señor no es sentarse a escribir cualquier asunto no señor es mucho peor que eso
Ser poeta es sufrir lo que uno escribe es sufrirlo antes cuando sucede luego al rememorar uno vuelve a sentir y finalmente al escribirlo uno vuelve a sufrir
Ser poeta es si señor todo un trabajo una labor muy grata poco satisfactoria por cierto.
Ser poeta es dudar es escapar afrontar persistir pergeñar abrumar al lector con mil y un sentimientos.
Ser poeta es caminar por la vida prestando atención a lo ínfimo tomar un cachito de realidad y convertirlo en un mundo
Ser poeta es sufrir por las cosillas más pequeñas.
Pero debo reconocer si señor que mucho peor es ser quien lee al poeta.
El poeta refleja sentimientos con meras simples palabras pero el lector si señor, esa pobre victima debe recibir la congoja el amor, la pasión, el delirio, el odio, el calor, la dicha, plasmados en una hoja de papel. Y que trabajo cruel para ellos que labor despreciable intentar entender comprender algo tan incomprensible como es el sentimiento puro.
12月15日 Ortografía
Al fin, su marido se cansó de quedar bien con ella y se fue a quedar bien con alguien más.
Los primeros días Ofelia sintió la soledad como un cuchillo y se tuvo tanta pena que andaba por la casa a ratos ruborizada y a ratos pálida.
Luego se hizo al ánimo de aceptar que el hombre de toda su vida se hubiera sentido con tiempo para iniciar otra vida en otra parte y hasta le pareció conmovedor haberse casado con alguien a quien los años le alcanzaban para tanto.
Pensando en eso anduvo por la casa poniendo en orden el desorden, buscando otro modo de ver el mundo, para empezar, por desde dónde iba a verlo.
Un día cambió los cuadros de pared, otro regaló sillas del comedor que de tanto ser modernas pasaron de moda. Luego mandó su colchón grande a un asilo en el que dormirían dos viejitos aún enamorados y se compró una cama sobria y en paz como su nueva vida.
Al último arremetió contra su sala, segura de que urgía cambiar la tela de los sillones. El tapicero llegó al mismo tiempo en que a ella le entregaron por escrito la petición formal de divorcio.
La puso a un lado para pensar en cosas más tangibles que el desamor en ocho letras.
Trajinó en un muestrario buscando un color nuevo y cuando se decidió por el verde pálido el tapicero llamó a dos ayudantes que levantaron los muebles rumbo al taller. Junto con ese ajuar se iba el paisaje que había reinado en su casa los pasados diez años.
Ofelia los vio irse y siguió con la mirada el rastro de cositas que iban saliendo de entre los cojines: un botón, dos alfileres, una pluma que ya no pintaba, unas llaves de quién sabe dónde, un boleto de Bellas Artes que nunca encontraron a tiempo para llegar a la función, el rabo de unos anteojos, dos almendras que fueron botana y un papelito color de rosa, doblado en cuatro, que Ofelia recogió con el mismo sosiego con que había ido recogiendo los demás triques.
Lo desdobló. Tenía escrito un recado con letras grandes e imprecisas que decía:
"Corazón: has lo que lo que tu quieras, lo que mas quieras, has lo que tu decidas, has lo que mas te convenga, has lo que sientas mejor para todos".
¿Has? dijo Ofelia en voz alta. ¿Su marido se había ido con una mujer que escribía haz de hacer con has de haber?, ¿con una que no le ponía el acento a tú el pronombre y lo volvía tu el adjetivo?, ¿con alguien capaz de confundir el más de cantidad con el mas de no obstante?
La ortografía es una forma sutil de la elegancia de alma, quien no la tiene puede vivir en donde se le dé la gana.
Según el pliego que debía firmar, la causa del divorcio era incompatibilidad de caracteres. Nada más cierto, pensó ella. La ortografía es carácter. Firmó.
12月11日 Cuando un hombre que está vivo te hace llorar, hay que dejarlo. Sólo se llora por los amantes muertos.La tía Daniela se enamoró como se enamoran siempre las mujeres inteligentes: como una idiota. Lo Había visto llegar una mañana, caminando con los hombros erguidos sobre un paso sereno y había pensado: "Este hombre se cree Dios". Pero al rato de oírlo decir historias sobre mundos desconocidos y pasiones extrañas, se enamoró de él y de sus brazos como si desde niña no hablara latín, no supiera lógica, ni hubiera sorprendido a media ciudad copiando los juegos de Góngora y Sor Juana como quien responde a una canción en el recreo. Era tan sabia que ningún hombre quería meterse con ella, por más que tuviera los ojos de miel y una boca brillante, por más que su cuerpo acariciara la imaginación despertando las ganas de mirarlo desnudo, por más que fuera hermosa como la virgen del Rosario. Daba temor quererla porque algo había en su inteligencia que sugería siempre un desprecio por el sexo opuesto y sus confusiones. Pero aquel hombre que no sabía nada de ella y sus libros, se le acercó como a cualquiera. Entonces la tía Daniela lo dotó de una inteligencia deslumbrante, una virtud de ángel y un talento de artista. Su cabeza lo miró de tantos modos que en doce días creyó conocer a cien hombres. Lo quiso convencida de que Dios puede andar entre mortales, entregada hasta las uñas a los deseos y las ocurrencias de un tipo que nunca llegó para quedarse y jamás entendió uno solo de todos los poemas que Daniela quiso leerle para explicar su amor. Un día, así como había llegado, se fue sin despedir siquiera. Y no hubo entonces en la redonda inteligencia de la tía Daniela un solo atisbo de entender qué había pasado. Hipnotizada por un dolor sin nombre ni destino se volvió la más tonta de las tontas. Perderlo fue una larga pena como el insomnio, una vejez de siglos, el infierno. Por unos días de luz, por un indicio, por los ojos de hierro y súplica que le prestó una noche, la tía Daniela enterró las ganas de estar viva y fue perdiendo el brillo de la piel, la fuerza de las piernas, la intensidad de la frente y las entrañas. Se quedó casi ciega en tres meses, una joroba le creció en la espalda, y algo le sucedió a su termostato que a pesar de andar hasta en el rayo del sol con abrigo y calcetines, tiritaba de frío como si viviera en el centro mismo del invierno. La sacaban al aire como a un canario. Cerca le ponían fruta y galletas para que picoteara, pero su madre se llevaba las cosas intactas mientras ella seguía muda a pesar de los esfuerzos que todo el mundo hacía por distraerla. A la mañana siguiente le puso un telegrama a su marido diciendo: "Empieza a mejorar, ha llorado un segundo". Se había vuelto un árbol seco, iba para donde la llevaran y en cuanto podía se dejaba caer en la cama como si hubiera trabajado veinticuatro horas recogiendo algodón. Por fin las fuerzas no le alcanzaron más que para echarse en una silla y decirle a su madre: "Te lo ruego, vámonos a casa". Cuando volvieron, la tía Daniela apenas podía caminar y desde entonces no quiso levantarse. Tampoco quería bañarse, ni peinarse, ni hacer pipí. Una mañana no pudo siquiera abrir los ojos. -¡Está muerta! - oyó decir a su alrededor y no encontró las fuerzas para negarlo. Su madre hizo el esfuerzo de abandonarla en el quicio de la puerta de la Catedral. La dejaron ahí una noche con la esperanza de verla regresar al día siguiente, hambrienta y furiosa, como había sido alguna vez. A la tercera noche la recogieron de la puerta de la Catedral con pulmonía y la llevaron al hospital entre lágrimas de toda la familia. Ahí fue a visitarla su amiga Elidé, una joven de piel brillante que hablaba sin tregua y que decía saber las curas del mal de amores. Pidió que la dejaran hacerse cargo del alma y del estómago de aquella náufraga. Los padres oyeron hablar a la muchacha con la misma indiferencia que ya les provocaba cualquier intento de curar a su hija. Daban por hecho que no serviría de nada y sin embargo lo autorizaban como si no hubieran perdido la esperanza que ya habían perdido. Las pusieron a dormir en el mismo cuarto. Siempre que alguien pasaba frente a la puerta oía a la incansable voz de Elidé hablando del asunto con la misma obstinación con que un médico vigila a un moribundo. No se callaba. No le daba tregua. Un día y otro, una semana y otra. -¿Cómo dices que eran sus manos? - preguntaba. Si la tía Daniela no le contestaba, Elidé volvía por otro lado. -¿Tenía los ojos verdes? ¿Cafés? ¿Grandes? -Chicos - le contestó la tía Daniela hablando por primera vez en treinta días. -¿Chicos y turbios?- preguntó la tía Elidé. - Chicos y fieros - contestó la tía Daniela y volvió a callarse otro mes. - Mentiras sí que dijo - le contestó Daniela una tarde. -¿Cuáles? No se te vayan a olvidar. Porque el mundo no es tan grande como para que no demos con él, y entonces le vas a recordar sus palabras. Una por una, las que oíste y las que te hizo decir. -No quiero humillarme. -El humillado va a ser él. Si no todo es tan fácil como sembrar palabras y largarse. - Se te nota iluminada - decía su amiga cuando llegaban a puntos así. - Le gustaban las uvas - dijo la enferma. - Entiendo que lo extrañes. Sí - dijo la enferma acercándose un racimo de uvas -. Besaba regio. Y tenía suave la piel de los hombros y la cintura. -¿Cómo tenía? Ya sabes - dijo la amiga como si supiera siempre lo que la torturaba. - Sí - le contestó la enferma empezando a ser ella. Una noche bajaron a cenar. La tía Daniela con un vestido nuevo y el pelo brillante y limpio, libre por fin de la trenza polvorosa que no se había peinado en mucho tiempo. Veinte días después ella y su amiga habían repasado los recuerdos de arriba para abajo hasta convertirlos en trivia. Todo lo que había tratado de olvidar la tía Daniela forzándose a no pensarlo, se le volvió indigno de recuerdo después de repetirlo muchas veces. Castigó su buen juicio oyéndose contar una tras otra las ciento veinte mil tonterías que la había hecho feliz y desgraciada. - Ya no quiero ni vengarme - le dijo una mañana a Elidé -. Estoy aburridísima del tema. - ¿Cómo? No te pongas inteligente - dijo Elidé-. Éste ha sido todo el tiempo un asunto de razón menguada. ¿Lo vas convertir en algo lúcido? No lo eches a perder. Nos falta lo mejor. Nos falta buscar al hombre en Europa y África, en Sudamérica y la India, nos falta encontrarlo y hacer un escándalo que justifique nuestros viajes. Nos falta conocer la galería Pitti, ver Florencia, enamorarnos en Venecia, echar una moneda en la fuente de Trevi. ¿Nos vamos a perseguir a ese hombre que te enamoró como a una imbécil y luego se fue? Habían planeado viajar por el mundo en busca del culpable y eso de que la venganza ya no fuera trascendente en la cura de su amiga tenía devastada a Elidé. Iban a perderse la India y Marruecos, Bolivia y el Congo, Viena y sobre todo Italia. Nunca pensó que podría convertirla en un ser racional después de haberla visto paralizada y casi loca hacía cuatro meses. - Tenemos que ir a buscarlo. No te vuelvas inteligente antes de tiempo - le decía. - Llegó ayer - le contestó la tía Daniela un mediodía. - ¿Cómo sabes? - Lo vi. Tocó en el balcón como antes. - ¿Y qué sentiste? - Nada. -¿Y qué te dijo? - Todo. - ¿Y qué le contestaste? - Cerré. -¿Y ahora? - preguntó la terapista. - Ahora sí nos vamos a Italia: los ausentes siempre se equivocan.Y se fueron a Italia por la voz del Dante: "Piovverà dentro a l'alta fantasía." |
|
|